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Mitos y leyendas sobre «el dj de la casa»

Montaje Sonifon Nochevieja ABBA Gijon 2014¿Llevar un dj propio o quedarse con el que nos ofrece el restaurante? Es uno de los dilemas más repetidos a la hora de organizar cualquier evento. Porque se supone que el dj elegido por nosotros se amoldará más a nuestras preferencias y que el dj “de la casa”  estará allí en todos los momentos que le reclamemos tanto nosotros como el restaurante. O quizás no y sea justo al revés…

¿Cuál es el motivo que tiene un restaurante (u hotel) para ofrecerte un dj? Hay varios muy evidentes: confianza, precio, calidad del servicio… Después, hay otros menos lógicos, como el miedo: “mi dj es el mejor del mundo” y “ojo con lo que traéis que han dejado a muchos novios colgados y sin música”. En todo caso, es importante que el restaurante sepa “vender” bien a su dj (que no “imponer”). La decisión en último caso es de los clientes. Partiendo de esa base, cual herramienta “legal” es buena: ofrecer descuentos y promociones, hablar bien de él sin hablar mal de los demás, opinar en base a la experiencia. Pero tampoco pasándonos por el lado contrario y dejar al dj propio como un “probetón”. Un conocido llagar de Gijón nos presentaba como unos djs “baratos y puntuales”. Sin más. Claro, con esa carta de presentación, no era extraño que, de 30 bodas al año, no nos correspondieran más que 5 o 6. Y lo raro era que nos tocara alguna… Por eso es importante que la relación entre el hotel/restaurante, el dj y sus clientes sea lo más normal posible. Sin mitos ni leyendas infundadas como por ejemplo…

  • 1) El Dj de la casa no pone la música que yo quiero – … pues no hay ninguna base para esta afirmación. Si es un dj profesional, hará su trabajo sabiendo que las sugerencias de los clientes son fundamentales. No es su fiesta: es la de las personas que lo contratan. Él “sólo” tiene que hacer que salga lo mejor posible.
  • 2) Al Dj de la casa no lo puedo conocer antes de la boda – el hecho de que entre los novios y el dj haya un intermediario (el restaurante/hotel) no supone que no se puedan tratar con él todos los temas relacionados con la música. Más bien al contrario: hay dos partes implicadas en que todo sea un éxito. Mucho más complicado es contactar con un dj que no tiene local físico y cuyo único dato de contacto es un teléfono móvil en una página web. Os confesaremos un secreto: muchas veces echamos de menos que los novios nos consulten sus dudas y nos tengan en cuenta para tomar su decisión.
  • 3) El Dj de la casa no anima – pues igual que en el apartado de la música… No hay motivos para afirmarlo. Se trata de hablar con él y contarle qué es lo que queremos de su trabajo.
  • 4) El Dj de la casa tiene limitado el horario – no exactamente. Pasa igual que con el equipo de sonido: el dj propio sabe hasta qué hora se puede estar y cuánto suele durar el servicio. Es lógico porque está familiarizado con el personal del restaurante. Nos hemos encontrado muchas veces con novios que contrataban a otro dj porque pensaban que, con una tarifa plana, iban a hacer un montón de horas… y no han pasado de 5 el día de la boda.
  • 5) El Dj de la casa es el más profesional. Ten cuidado con quien traes que igual no vienen – también hay mitos en sentido contrario. No se debe meter miedo a los clientes. Cada uno tiene que “vender” lo suyo, pero marcando lo positivo de lo propio y no lo negativo de lo ajeno. Porque si no puedes resaltar ninguna virtud de tu dj, das a entender que no la tiene.
  • 6) El Dj de la casa paga comisión y por eso lo recomiendan. No será sólo por eso, que no es muy ético pero no es ilegal (a nosotros no nos gusta ese método, particularmente). En todo caso, no hay comisión que compense un mal servicio.
  • 7) El Dj de la casa tiene poco equipo – Uno de los mayores problemas que se plantea al ir a visitar un restaurante es comparar el equipo que tiene su dj instalado para un evento y la foto del montaje supergaláctico que te ha enseñado otro dj. Normalmente, el dj de la casa sale perdiendo en la comparación pero… el dj de la casa es quien conoce mejor qué puede encajar mejor, qué potencia se necesita, si la máquina de humo hace saltar las alarmas de los detectores…

Como veis, hay muchas leyendas y casi todas, infundadas. El dj de la casa es una figura necesaria y merece, al menos, una visita. Y lo decimos nosotros que a veces somos “el otro dj”, pero no nos gusta que nos vendan como lo que no somos ni que nos cierren las puertas sin más. Lo mejor es ver, escuchar y después, decidir. Por ese orden

Cómo iniciar el baile (y no morir en el intento)

Vamos hoy a abordar uno de los momentos de mayor tensión que se produce en las bodas: la apertura del baile. O el vals, como se dice coloquialmente, aunque la mayoría de las veces ya no es un vals, pero nos hemos quedado con la cantinela.

No somos muy dados nosotros a recomendar qué canción es mejor o cuál peor. Cada persona tiene sus gustos y preferencias, y lo que para unos es una pastelada, para otros es la canción de sus vidas. No somos quién para decidir qué canción se adapta mejor a una pareja para iniciar el baile. Podemos orientar, aconsejar o presentar una lista de canciones, pero la elección final es propia de cada persona.

Alguno dirá… ¿y para esto gastan una entrada? Nooooo. Lógicamente, algo tenemos que decir. Y si queremos hablar de las canciones de inicio es por una cuestión: bodas que nos hayan salido mal no hay muchas, pero sí es más fácil que el primer baile salga mal. ¿Significa eso que la boda se ponga cuesta arriba? Ni mucho menos. ¿Se puede hacer algo para solucionarlo? Por supuesto.

1) Pensar que la canción de inicio sólo es eso: una canción. Un pequeño momento de entre todos los que compondrán el baile. Vale, sí, todo el mundo estará mirando a los novios pero, por lo demás, no debemos añadirle dramatismo. Cierto es que los vídeos que circulan por internet de las bodas en países anglosajones, con exhibiciones y coreografías imposibles, no invitan al optimismo. Pero también es cierto que, en esos mismos países, por regla general los bailes duran muy poco y baila muy poquita gente. Así que el primer baile de los novios es «el baile». Aquí os va un ejemplo (a partir de 1:42). Recomendación: no lo hagáis en casa.

2) Tener en cuenta que el tema elegido tiene que ser algo que tenga un mínimo ritmo para bailar juntos (ojo a las baladas, que no todas lo cumplen) y también algo que os guste, porque así se hará más ameno. Porque ya metidos en el berenjenal de bailar delante de todo el mundo, por lo menos que no sea un suplicio para los oídos. Cuidado de elegir algo demasiado movido, que después resultará fácil perderse. Tenemos vídeos pero no los vamos a poner, lógicamente, que perderíamos algunos amigos. Y luego hay canciones que funcionan casi siempre…

3) Elegir la canción entre los dos. Imponer un tema concreto va a hacer que la otra persona igual no se encuentre a gusto. Al final, eso se nota. Y quedará plasmado en las fotos…

4) Descartar recomendaciones sin fundamento. Quien mejor os conoce sois vosotros. No hay canciones que queden más bonitas o que sean más espectaculares… si no son de vuestro estilo. A veces sin mala intención y otras pocas, con afán de adueñarse de bodas ajenas, aparecen terceras personas quitando o poniendo canciones. De su gusto, claro, no del de los novios.

5) Pedir consejo al dj o, en nuestro caso, a la empresa (para eso seríamos varias personas trabajando en vuestra boda). Seguro que se les ocurre una solución y lo que parece tan difícil acaba por resultar mucho más sencillo. Desde cómo empezar, dónde situarse y en qué momento de la canción será mejor empezar a bailar, hasta organizar a los invitados una vez iniciada la canción o tener pensado un «plan B» por si algo no acaba de funcionar como se pensaba.

6) las coreografías sorpresa y los montajes, ¿sí o no? Como todo, depende. Si lo vais a pasar bien con él, perfecto. Si no… como todo lo dicho anteriormente. Lo único que, como ya son muchos los novios que han empezado con un mix, podríamos caer fácilmente en la repetición. Aquí lo mejor sería ir al punto 5) y preguntarle al dj.

7) Por último: fuera complejos! Hace años parecía obligatorio saber bailar para casarse. Hoy eso no es indispensable (sí, vale: algún profesor/a de bailes de salón seguro que ya nos ha puesto una «x» por este comentario). Y si no tenéis la habilidad de moverse como Ginger Rogers o Fred Astaire, vuestros invitados lo van a entender. No están ahí porque os quieran ver bailar: están porque quieren acompañaros en vuestro día.

A lo largo de estos años hemos visto de todo: novios que no sabían bailar y no lo disimularon pero se echaron unas risas; novios que no sabían bailar y lo pasaron mal; novios que no sabían bailar pero ensayaron una coreografía y les salió bien; novios que no sabían bailar pero ensayaron una coreografía y les salió mal… y también los casos contrarios con novios que sí sabían bailar. El caso es que acertéis con vuestra decisión, hagáis las pruebas que tengáis que hacer antes de la boda y veáis si el plan inicial sirve o no. Si los ensayos van bien, adelante con ellos. Si no… Nadie os va a exigir nada. Y no tengáis miedo en improvisar. Hay veces que aparecen canciones que no sabes por qué, pero acaban funcionando.

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