Repetir canciones ¿sí o no?

Vamos hoy con una duda que este año, con la irrupción de “Despacito”, nos asalta más que nunca. ¿Cuántas veces se puede repetir una canción en una fiesta?

Los más puristas dirán que ninguna. Que en una sesión de dj no se repiten canciones. Y no les falta razón. Cuando empezamos en este negocio, la parte de los bises era como en los conciertos en directo. Podías hacerlo solo en casos muy justificados. Pero eso era antes. El público ha cambiado, ya casi no se sacan discos y el número de canciones que se editan ha bajado muchísimo, y tampoco hay una división por edades tan clara. Ya no saltamos  de “pachangadas” a “moderneces”, como nos dijeron una vez en una boda. Dicho esto, ¿está bien repetir canciones? ¿Cuántas veces?

La duda está ahí porque la hemos vivido. En más de una ocasión, el cliente nos ha pedido tres y cuatro veces el mismo tema: para él, para su hermano, para dedicárselo a fulanito… Ya sabéis que dicen que el cliente siempre tiene razón. ¿En este caso también?

Tenemos claro que nuestros eventos son personalizados. Rara vez pinchamos música como se hace en un pub, donde el público se renueva cada hora u hora y media y puedes echar mano de los temas más populares sin miedo a que te acusen de repetirte. Lo nuestro suelen ser fiestas en las que compartes espacio con el mismo público durante muchas horas. Habiendo tantas canciones en la base de datos, ¿está bien poner 3 ó 4 veces el mismo tema? Nosotros creemos que no, pero si la duda no estuviera ahí, no la plantearíamos…

Éxitos inesperados

Después de nueve años poniendo música a todo tipo de eventos, aún no sabemos responder cuando nos dicen qué canciones son mejores para una fiesta. Y probablemente no sepamos responder porque la pregunta no tenga contestación posible. Vale, de acuerdo, hay canciones que son éxito (casi) seguro y temas que son fracaso (casi) garantizado. Pero antes de dar por hecho que una canción funcionará o no, hay que fijarse en lo que vemos el día de la fiesta y lo que nos dicen los invitados. O pensar en alguna canción que haya significado algo en algún momento de sus vidas.

Las siguientes canciones, en condiciones generales, no las habríamos pinchado nunca pero… tenían historia detrás: una despedida de soltero en la que se cantó a todo volumen, unas fiestas del pueblo con una orquesta que no paraba de repetirla, una reunión parroquial donde se cambió el repertorio cuando el cura fue a hablar por teléfono. Son cosas que no sabíamos y que nunca hubiéramos sabido si no hubiéramos hablado previamente con los clientes

¿Alguien se acuerda de “Trigo limpio”? A estas alturas, poquita gente. Pero esta canción sonó y mucho en un pueblo de León y de ahí, acabó siendo el exitazo de la fiesta. Hasta el ordenador huele añejo cuando se escucha este tema.

Quince jovenzuelos cantando un estribillo casi desconocido en mitad de una boda. Tenía su razón: era lo que habían hecho en la despedida de soltero. Y eso que el pop indie no suele tener cabida en las bodas, pero ya veis:

Parecían chicos buenos (y lo eran) pero se permitieron un día una licencia con el “Enter sandman” de Metallica… y casi se cargan la tarima. Hubo que ordenar a la gente que se bajara del escenario, como en Barcelona 92.

Y como éstas, hay muchísimas más. No hay que tener miedo a permitirse una licencia si la canción tiene historia detrás. Nuestros clientes conocen mejor a sus invitados que nosotros, así que toda información que no llegue puede venir bien para no dejarse fuera del repertorio esa canción que, por sí sola, vale una fiesta. Aunque sea un éxito inesperado.