Errores comunes: el repertorio incontrolado

Una de las últimas modas que han llegado al sector de los eventos, especialmente las bodas, es la de hacer partícipe a los invitados de la selección musical. Que no es una idea mala en sí misma, siempre que no se nos vaya de las manos. A todo hay que poner un límite y, si no dejaríamos que nadie nos escoja el menú completo ni tampoco que nos decorasen el salón sin contar con nuestro visto bueno, no nos debemos sentir mal por ejercer un poco de control sobre la música que otros han escogido para nuestra fiesta.

Y repetimos: no es que esté mal invitar a que pidan canciones. Lo malo viene cuando lo que se ha pedido no funciona y el margen para que el dj lo arregle está mucho más limitado. A continuación os indicamos tres cosas que parecían una buena idea pero… no lo eran

1- NO HACER UNA CRIBA DE LA LISTA
Es el error más común y el que es más difícil de corregir. En ocasiones se pide una canción a cada invitado (o dos) para luego ponerlas equitativamente pero… Ya a veces no se pueden poner todas, cuanto más las que no tienen ritmo, o tienen significado político o aluden a algún equipo de fútbol y nos causan un lío seguro. Por no hablar de los altibajos en el devenir de la fiesta y lo difícil que es conseguir un poco de lógica para organizar temas tan dispares como “Andaluces de Jaén” de Paco Ibáñez, “No tiene güevos” de Los Mojinos Escozíos y “Un asturiano en Madrid” de Dark La Eme, por ejemplo.

¿Dónde está el error? Si le preguntamos individualmente a cada persona que ha pedido una canción, nos dará unos motivos muy razonados para que suene. Pero quien debe dar estos motivos por válidos es quien organiza la fiesta, porque es su fiesta. Todos se lo deben pasar bien, pero principalmente, esa persona.

2- CONFIAR LA LISTA A ALGUIEN CON POCO SENTIDO COMÚN
Otras veces, la persona a quien se confía la lista o, seguramente, quien se ofrece con más interés, en realidad no conoce a los invitados que van a participar o, lo que es peor, no le importa: frases como “estas canciones del Caribe Mix son todo temazos” o “¿cómo no le va a gustar a la gente mayor Led Zeppelin, que es de su época? se han escuchado más de una vez.

¿Dónde está el error? Que la persona que haga la lista no se tome la molestia de ver quién va a acudir a la fiesta; qué grupos de edades se van a encontrar, a qué tipo de fiestas suelen acudir… Para solucionarlo, nada tan simple como preguntar a la que persona que organiza la fiesta, que sabe quién va a ir.

3- PERMITIR QUE LA LISTA SEA UN MONOGRÁFICO SOBRE UNOS POCOS ARTISTAS
Cualquier repertorio tiene que tener variedad. A veces, no sucede. Pueden gustarnos todas las canciones de Miley Cyrus pero, a la hora de la verdad, podríamos aprovechar muy pocas para una fiesta. Y el número se reduce aún más si los invitados no son fans de ese artista o si vemos que a la segunda canción, ya nos cae pesada.

¿Dónde está el error? No hacer un cálculo antes de repartir las canciones. Antes de repetir temas o artistas, mejor completar con temas de otros grupos o cantantes.

Para terminar: todos los errores tienen una solución común: consultar al dj y dejar que dé su opinión. La mayoría de los djs queremos ser flexibles y permitimos que nuestros clientes personalicen su repertorio. Unos más y otros, menos. Pero lo que no queremos ninguno de nosotros es que la fiesta salga mal. Cuanto antes podamos aportar nuestra experiencia para que sea un éxito, mejor ¿verdad?

Canciones para abrir el baile (III)

Alguno dirá que estamos un poco pesaditos aportando ideas para abrir el baile, y puede que no les falte razón. Pero si os revelamos que el 80% de las parejas que nos contratan no tiene claro cómo empezar, seguramente se entienda mejor.

Hasta ahora hemos hablado de los montajes y del vals, quizás los dos extremos: lo rompedor y lo clásico. Por el medio, prácticamente cualquier cosa que nuestra imaginación nos tolere. Hay auténticos “clásicos” de empezar, como el “I don´t wanna miss a thing” de Aerosmith que aparecía en la banda sonora de Armaggedon, el “I´ve had the time of my life” de Dirty Dancing o el “Something stupid” de Frank & Nancy Sinatra o, para los más modernos, en la versión de Ewan McGregor y Nicole Kidman. Otros clásicos nos gustan menos y por eso no los enumeramos. Y de vez en cuando, salen éxitos puntuales que se aprovechan para abrir el baile, como sucedió el año pasado con “Wings” de Birdy.

Después hay parejas que piden “su canción” ¿por qué no? ¿Qué día mejor que ése para que suene? Solo tiene que cumplir tres condiciones: ser románticas, que tengan un ritmillo que, lento o rápido, se pueda captar enseguida, y no ser demasiado largas.

Las canciones que aparecen a continuación no son las más conocidas ni, posiblemente, las más bonitas. En su día nos las pidieron y nos parecieron originales. Y cumplen (casi) a la perfección las tres características. Aquí os las dejamos:

Ben E. King – Stand by me
¿Puede una canción de más de 60 años no tener un toque rancio? Pues sí. Y pasarán otros 60 años y a casi nadie le importará. Una de esas canciones sencillas y emotivas que lo dicen todo. Ah, y además es muy cortita, lo que agradecerán los que menos se parezcan a Fred Astaire y Ginger Rogers

Take that – Rule the world
No es una de las canciones más conocidas del grupo aquí en España pero sí en Reino Unido (de ahí nos vino la sugerencia). Empieza lenta y se acelera, pero no mucho. Como anécdota, el grupo la cantó en la ceremonia de clausura de los JJ.OO. de Londres 2012.

James Blunt – Shine on
Se le odia y se le quiere a partes iguales, pero James Blunt tiene una sensibilidad especial. La canción va de menos a más y el inicio se le puede hacer agónico a más de uno pero… ese toque casi acústico adorna muy bien el primer baile de casados

Dire Straits – Ticket to heaven
Ésta ya es más complicada y exige saber bailar “algo” porque el ritmo va cambiando con la guitarra de Mark Knopfler y el piano de fondo. Lo que no nos negaréis es que la melodía, eso sí, es preciosa

Wet wet wet – Love is all around
¿Qué podemos decir de “Cuatro bodas y un funeral” que no se haya dicho ya? Pues que su banda sonora es de lo mejorcito que se ha publicado en las últimas décadas, y que este tema de los escoceses Wet Wet Wet es archiconocido pero… empieza muy rápido -nada de agonías hasta que arranca- tiene un ritmo muy constante y un toque positivo para empezar al baile con una sonrisa

¿Ninguna en español?
Aunque se piensa que será mejor que todos los invitados conozcan la letra y la puedan cantar, también es más fácil que nos despistemos tarareando la letra y pisemos el traje de la novia. Eso sí: si alguien quiere ideas, no sería la primera vez que empezamos con “Noches de boda” de Sabina o “No puedo vivir sin ti” de Los Ronaldos.

OJO CON… canciones que no significan lo que parecen.
Si el “I will always love you” es tu canción, no sigas leyendo. En realidad, es la historia de la despedida de una pareja que rompe. Tampoco es tan romántica como se pueda pensar el “With or without you” de U2 y “Cryin´” de Aerosmith significa eso, precisamente, “llorando”. Repetimos: si es vuestra canción, adelante y sin complejos. Si alguien os las aconseja y no lo tenéis muy claro… buscad otras. Y recuerda: esto son ideas, pero la decisión, al final, es de los novios

 

¿Cómo abrimos el baile? (II) – Un vals. Un vals???

Hoy tratamos uno de los dilemas más “típicos” a la hora de planificar el baile. ¿Cómo empezamos? Caso número 1: queremos un vals pero algo que no sea muy típico.

Los lectores habituales de esta web ya sabrán que no somos de imponer cosas ni de sugerir exhibiciones de baile ni todo lo que suponga un trabajo “extra” a los novios, sobre todo si no les apetece. Si sabemos bailar, bien y si no, también. El vals puede ser muy clásico pero también muy socorrido. Afortunadamente, aún no es obligatorio que los novios sorprendan sí o sí a los invitados, como pretenden imponer desde algunos blogs con tendencia al histrionismo. Se trata de abrir el baile. Si además podemos y queremos imitar a Ginger Rogers y Fred Astaire, estupendo. Si no, nadie se tiene que sentir mal por no ser un virtuoso en la pista de baile.

Un vals puede ser “El Danubio azul” o “El vals de las mariposas”. Pero también el tema central de la película “Amelie” o el “Noches de boda” de Sabina. Los hay para todos los gustos y de todas las épocas. Y tampoco nadie se tiene que sentir mal por elegir un vals. Hoy proponemos cinco temas no tan usados (algunos conocidos, otros, no) para empezar un baile sin tener que dar clases. Es la ventaja que tiene el vals…

Engelbert Humperdinck – The Last Waltz
El incombustible Humperdinck grabó hace décadas este tema sencillo, de melodía agradable y que, además, no es muy largo (siempre lo agradecerán los menos bailones)

Marlango – Pequeño vals
Uno de los grupos más elegantes del pop nacional dejó este vals hace unos años. Tiene un ritmo variable pero el estribillo es muy pegadizo

Leonard Cohen – Take this waltz
Basado en una poesía de García Lorca. Muy sencillo de bailar y con una melodía muy pegadiza. Mucho mejor el original que la versión posterior de Ana Belén.

Queen – The Millionaire Waltz
Los fans del gran Freddie Mercury seguro que disfrutan con esta canción del “A day at the races”. Eso sí: recomendamos tener cuidado cuando entra la guitarra de Brian May, que se hace muy difícil de bailar. Hay versiones en piano o, incluso, se puede hacer el primer baile solo hasta la guitarra

Juliette Greco – La valse brune
Y ya para terminar, algo en francés con la voz siempre sensual de Juliette Greco. Los valses con acordeón siempre tienen un toque añejo (que no rancio). A los mayores de la boda seguro que les hace empezar a bailar con una sonrisa.

Esta es solo una pequeña muestra. Recuerda: no queremos imponer nada, solo aconsejar. No queremos caer en el error de tratar de revivir una y otra vez nuestras bodas en las bodas de otros. Cada persona es un mundo y los gustos cambian de unos a otros. No te sientas mal por empezar con una canción “típica” o por no hacer una exhibición que quede en los anales de youtube. Simplemente, sé tu mismo

…Y en nuestra próxima entrega: canciones que no son un vals pero pueden pasar por ello

Diez días de locura

Para empezar la temporada oficial de eventos no ha estado mal: poner música a una ceremonia, ambientar un cóctel, animar una boda, celebrar una fiesta solo para señoras, celebrar otra fiesta solo para parejas, aparecer en la tele poniendo música de los 80´s y acabar con una fiesta de disfraces. No será la semana con más trabajo del año pero seguro que es la más variada. Un pequeño resumen gráfico de lo que pasó entre el 7 y el 16 de febrero, aquí debajo:

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Mitos y leyendas sobre “el dj de la casa”

Montaje Sonifon Nochevieja ABBA Gijon 2014¿Llevar un dj propio o quedarse con el que nos ofrece el restaurante? Es uno de los dilemas más repetidos a la hora de organizar cualquier evento. Porque se supone que el dj elegido por nosotros se amoldará más a nuestras preferencias y que el dj “de la casa”  estará allí en todos los momentos que le reclamemos tanto nosotros como el restaurante. O quizás no y sea justo al revés…

¿Cuál es el motivo que tiene un restaurante (u hotel) para ofrecerte un dj? Hay varios muy evidentes: confianza, precio, calidad del servicio… Después, hay otros menos lógicos, como el miedo: “mi dj es el mejor del mundo” y “ojo con lo que traéis que han dejado a muchos novios colgados y sin música”. En todo caso, es importante que el restaurante sepa “vender” bien a su dj (que no “imponer”). La decisión en último caso es de los clientes. Partiendo de esa base, cual herramienta “legal” es buena: ofrecer descuentos y promociones, hablar bien de él sin hablar mal de los demás, opinar en base a la experiencia. Pero tampoco pasándonos por el lado contrario y dejar al dj propio como un “probetón”. Un conocido llagar de Gijón nos presentaba como unos djs “baratos y puntuales”. Sin más. Claro, con esa carta de presentación, no era extraño que, de 30 bodas al año, no nos correspondieran más que 5 o 6. Y lo raro era que nos tocara alguna… Por eso es importante que la relación entre el hotel/restaurante, el dj y sus clientes sea lo más normal posible. Sin mitos ni leyendas infundadas como por ejemplo…

  • 1) El Dj de la casa no pone la música que yo quiero – … pues no hay ninguna base para esta afirmación. Si es un dj profesional, hará su trabajo sabiendo que las sugerencias de los clientes son fundamentales. No es su fiesta: es la de las personas que lo contratan. Él “sólo” tiene que hacer que salga lo mejor posible.
  • 2) Al Dj de la casa no lo puedo conocer antes de la boda – el hecho de que entre los novios y el dj haya un intermediario (el restaurante/hotel) no supone que no se puedan tratar con él todos los temas relacionados con la música. Más bien al contrario: hay dos partes implicadas en que todo sea un éxito. Mucho más complicado es contactar con un dj que no tiene local físico y cuyo único dato de contacto es un teléfono móvil en una página web. Os confesaremos un secreto: muchas veces echamos de menos que los novios nos consulten sus dudas y nos tengan en cuenta para tomar su decisión.
  • 3) El Dj de la casa no anima – pues igual que en el apartado de la música… No hay motivos para afirmarlo. Se trata de hablar con él y contarle qué es lo que queremos de su trabajo.
  • 4) El Dj de la casa tiene limitado el horario – no exactamente. Pasa igual que con el equipo de sonido: el dj propio sabe hasta qué hora se puede estar y cuánto suele durar el servicio. Es lógico porque está familiarizado con el personal del restaurante. Nos hemos encontrado muchas veces con novios que contrataban a otro dj porque pensaban que, con una tarifa plana, iban a hacer un montón de horas… y no han pasado de 5 el día de la boda.
  • 5) El Dj de la casa es el más profesional. Ten cuidado con quien traes que igual no vienen – también hay mitos en sentido contrario. No se debe meter miedo a los clientes. Cada uno tiene que “vender” lo suyo, pero marcando lo positivo de lo propio y no lo negativo de lo ajeno. Porque si no puedes resaltar ninguna virtud de tu dj, das a entender que no la tiene.
  • 6) El Dj de la casa paga comisión y por eso lo recomiendan. No será sólo por eso, que no es muy ético pero no es ilegal (a nosotros no nos gusta ese método, particularmente). En todo caso, no hay comisión que compense un mal servicio.
  • 7) El Dj de la casa tiene poco equipo – Uno de los mayores problemas que se plantea al ir a visitar un restaurante es comparar el equipo que tiene su dj instalado para un evento y la foto del montaje supergaláctico que te ha enseñado otro dj. Normalmente, el dj de la casa sale perdiendo en la comparación pero… el dj de la casa es quien conoce mejor qué puede encajar mejor, qué potencia se necesita, si la máquina de humo hace saltar las alarmas de los detectores…

Como veis, hay muchas leyendas y casi todas, infundadas. El dj de la casa es una figura necesaria y merece, al menos, una visita. Y lo decimos nosotros que a veces somos “el otro dj”, pero no nos gusta que nos vendan como lo que no somos ni que nos cierren las puertas sin más. Lo mejor es ver, escuchar y después, decidir. Por ese orden