Una boda muy real

Aunque llevamos unos cuantos años trabajando para el Hotel ABBA Playa Gijón, debemos admitir que nunca dejan de sorprendernos. Y así, cuando este año, nos dijeron que, en lugar de una jornada de puertas abiertas “al uso”, íbamos a celebrar una boda… no pudimos decirles que no.

Una boda necesita música. Sin problema, ahí estamos nosotros, como de costumbre, poniendo el dj para que el banquete terminara en fiestón. Y además, presentando alguna de las novedades para 2019. Una boda también necesita fotomatón (cada vez más). Problema resuelto: instalamos nuestro fotomatón “La ventana indiscreta” para que todo quedara inmortalizado, en papel y en formato digital. Una boda necesita un oficiante y… sí, efectivamente, también fuimos nosotros que, aunque no tenemos notarios ni concejales en nómina, sí que ofrecemos el servicio de maestro de ceremonias. Por si faltaba algo, tuvimos fotógrafo (Sergio Vega), vídeo (Ilusiones Visuales) y candy-bar decorado (Tussen). Resumiendo: un equipo de lujo.

El resultado, como siempre, espectacular. Las parejas que se casan en 2019 pudieron ver de la manera más gráfica cómo son las bodas en el Hotel ABBA Playa Gijón y además compartieron mesa con otras parejas que ya se habían casado en el hotel (y que seguramente, volverían a hacerlo). Nosotros, encantados por haber participado en una experiencia tan divertida como original.

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El momento equivocado: canciones que no son lo que parecen

Las canciones para momentos especiales tienen sólo un requisito imprescindible: que sean apropiadas para el momento para el que han sido elegidas. Porque lo cierto es que no importa que rompan el ritmo de la fiesta. De hecho, se agradece que el momento quede remarcado. Algunas parece que se ajustan como un guante al protocolo (como “Single Ladies” de Beyoncé para el momento del lanzamiento del ramo) Pero a veces nos olvidamos de lo que significa la canción o no tenemos la precaución de saber qué dice la letra. Y ahí puede venir el lío…

En cierta ocasión, unos chicos nos pidieron sobre la marcha, el día de su boda, una canción de Inna: “More than friends”. El problema vino cuando nos pidieron el micro y se la dedicaron a unos amigos suyos, a los que consideraban “casi hermanos”. Y no, el “más que amigos” al que alude la canción no significa eso. Significa exactamente… lo que estáis pensando. Lo que antes se refería a “conocer en sentido bíblico”. Efectivamente, quizás no sea la canción más apropiada como exaltación de la amistad. Siempre que la amistad no sea con derecho a roce, claro 🙂

Hay otras veces en que una canción se asocia a una película romántica pero la letra no es necesariamente feliz. Pero nos quedamos con la historia de la pantalla y no con la del tema central de la banda sonora. Así, puede parece que este tema de Roxette tiene un final tan feliz como “Pretty woman” (perdón por el spoiler J ) pero es todo lo contrario. Per Gessle lo compuso como un villancico para corazones rotos y lo llamó “It must have been love – Merry Christmas for the brokenhearted”. Evidentemente no es una canción que hable de amor, sino de desamor. Que el tema es precioso, sí, pero a lo mejor no es la canción más indicada para abrir un baile nupcial.

Otro ejemplo como el anterior, quizás más extremo, porque la película no acaba bien (perdón por el spoiler 😉 )Esta es una canción de despedida, de una historia que pudo ser y no fue. Pero la voz de Whitney Houston hipnotiza, y el resto ya lo sabemos. ¡Ojo! Que no es un problema exclusivo nuestro por no saber inglés. Una curiosidad: en los funerales británicos, el “I will always love you” era la canción que más se elegía para despedir al féretro. Y ellos no necesitaban traducir la línea que dice “todo lo que me llevo conmigo son recuerdos agridulces…”

Porque está claro que no siempre la cuestión viene por el idioma. Nos quedamos con el estribillo, o con una sola frase de él, y le cambiamos el sentido a la canción. La próxima vez que pienses dedicar “Se te nota en la mirada” a una amiga, analiza las dos primeras estrofas. Efectivamente: es la historia de alguien que ve con nostalgia como su ex ha rehecho su vida. Y aunque la canción no tiene un mensaje negativo, quizás la presencia de los ex, aunque sea en un tema musical, es algo que tenemos que, por lo que menos, meditar.

Y la última, volviendo al tema de las traducciones: Adele tiene una voz única, de esas que llegan hasta el alma pero… la temática de sus canciones no es precisamente para una fiesta de Nochevieja. Algunas son especialmente desgarradoras. Por eso, la próxima vez que imagines a alguien yendo hacia el altar con el “Someone like you” de fondo, piensa que quizás lo más adecuado no sean frases como “no importa, encontraré alguien como tú”, “no me olvides, yo te recordaré” o “el amor a veces dura pero a veces hace daño”.

Como siempre, la última decisión es tuya. Son tus momentos y a veces las canciones entran a formar parte de nuestra vida por una historia que nada tiene que ver con ellas: aquella fiesta de fin de curso, el día que el cantante se equivocó en la fiesta del pueblo y acabó en el pilón, que esa película fue vuestra primera cita… Todos tenemos nuestra banda sonora y en ella están nuestras canciones no apropiadas. Pero cuando las canciones no formen parte de tu vida (que son, normalmente, las que se buscan por internet o se pide consejo a amigos y conocidos) reflexiona un minuto y piensa si la letra es algo con lo que te puedas identificar. A veces es algo tan simple como no renunciar a la canción, pero pedirla para otro momento de la fiesta. Otras veces…

¿Qué no recomendamos? 1) canciones que no conozcamos y que nos planteen dudas 2) canciones actuales, que igual este año son éxito pero dentro de diez años ya no nos acordamos de ellas 3) canciones malrolleras, que no tengan ni una estrofa positiva 4) canciones de Bebe (bueno, en realidad se pueden englobar en el punto anterior) 5) canciones que alguien haya elegido para un momento igual al que quieres destacar; si tu amigo entró al banquete con “Don´t stop me now” de Queen, mala suerte, llegamos tarde, busquemos otra, conviene hacer cada momento singular y único

En un próximo post seremos más amables, lo prometemos. Y buscaremos canciones que os puedan ayudar. Ahora que ya sabemos lo que no queremos, tendremos más fácil llegar a lo que queremos encontrar: momentos únicos.

Ferias y churros

feria novios asturias

Uno de los temas más recurrentes en este blog ha acabado siendo el sector de Ferias de Novios, porque, sí, ya son un sector en sí. O más que un sector, un mundo aparte. Y sí, son necesarias y sí, son demasiadas. Algunas, como las dos más grandes de Asturias (las que organizan la Cadena COPE en Oviedo y la Cámara de Comercio en Gijón) funcionan pero se hacen la competencia la una a la otra, algo que ya hemos comentado innumerables veces con sus organizadores. Otras, por desgracia, se hacen la competencia a sí mismas. Y lo peor es el daño que hacen al mercado. A estas nos vamos a referir hoy.

No hablamos de los salones que organizan restaurantes y hoteles para presentar a sus proveedores y facilitar algún servicio más. No. Ésas son propuestas puntuales, más próximas al “show-room” que al mercado. Quien va a esos eventos sabe generalmente que no va a encontrar la ganga ni el chollo, sino a ver qué le ofrece para su boda un lugar en concreto. Tampoco hablamos, porque ya lo hicimos, de esas ferias “temáticas” que buscan un perfil determinado y en el que normalmente no entramos las empresas generalistas. Tienen una política que no compartimos pero no podemos decir que estén mal organizadas. Hablamos de otras ferias que se lanzan sin criterio aparente buscando arrebatar cuota de mercado y lo único que consiguen es cansar a los visitantes y provocar el recelo cuando acudan a otro evento. Eventos más próximos al churro y algunos, con churros literalmente.

Realmente, montar una feria sin criterio con 20-30 expositores no es tan difícil de conseguir: encuentra un recinto adecuado (los hay) pon unos precios no muy altos y muévete por internet. Si tienes paciencia y un móvil con batería a prueba de bomba, se consigue. No decimos que bien. Se consigue. Hace tiempo vivimos una de esas ferias. Fue un auténtico caos, sin logística ni promoción y hasta sin planos para los expositores, que fuimos quedándonos con los sitios según llegamos, casi como quien conquista un territorio. Lo malo que tiene este sector es que los clientes son temporales: se casan una vez y el tema les interesa sólo durante los preparativos de su boda. No tienes que fidelizarlos (si no… aviados irían algunos). Con eso, puedes repetir el mismo caos de feria un año tras otro: otros novios picarán. Y como todo lo malo se pega, cada vez aparecen más ferias donde primero se buscan los expositores y luego se ponen las condiciones. Y claro, eso no puede salir bien.

Así las cosas, seguiremos yendo a ferias pero no a cualquier precio, recordando también que las ferias no escasean. Que quien se embarque en organizar una se dé cuenta que llegar es fácil pero mantenerse, muy difícil, y que este modelo de lanzarse a la aventura sin red no nos convence y, lo que es peor, al público tampoco. Por eso preferimos decirlo antes para prevenir a quien quiera leernos, que comprobar después que teníamos razón.

Valorar el trabajo del dj. Sí, pero ¿cómo?

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Uno de los inconvenientes que se nos presenta más a menudo es el de “vender” nuestro trabajo de forma gráfica. Un restaurante abre su cocina casi a diario, un fotógrafo puede mostrar imágenes de reportajes anteriores, una empresa de decoración puede enseñar sus creaciones pero un dj, ¿qué puede aportar para explicar su trabajo? ¿Fotos? ¿Un listado de canciones? ¿Un vídeo de 3 minutos? ¿Un powerpoint con sus montajes? Si crees que todo lo anterior es incorrecto, entonces opinas como nosotros.

El éxito de un dj se compone de una serie de factores, por ejemplo: a) acertar con el repertorio b) animar en función de la fiesta, sin sobreactuar ni parecer un palo c) saber manejar los tiempos d) adaptarse al tipo de fiesta en la que está trabajando (boda, graduación, cumpleaños, fiesta patronal…). Como se ve, todo es un conjunto, y el resultado no se puede valorar por 2 o 3 minutos, ni siquiera 15. Un vídeo puede mostrar que un dj es animado y sabe interactuar con los invitados, pero no nos demuestra que pueda hacerlo en la medida que requiera una fiesta de 4 o 5 horas. Un extracto de tres canciones puede hacernos pensar que tiene nuestros mismos gustos musicales, pero el resto del repertorio puede horrorizarnos.

Así las cosas, ¿qué errores no debemos cometer para ver si un dj es el dj que estamos buscando?

  • Acudir a verlo en un evento que no tiene nada que ver con aquel para el que le queremos contratar. Si buscamos un dj para las fiestas del pueblo, de nada sirve tomar como referencia una graduación de alumnos de bachillerato, por ejemplo. Para las fiestas se necesitará un repertorio muy variado y cierta dosis de animación. En la graduación, se pide más bien manejar los éxitos del momento y tener bastante técnica con las mezclas. Esto se aplica a nocheviejas vs. bodas, cenas de empresa vs. bodas, San Valentín vs. fiestas del pueblo…
  • Colarnos en una fiesta, como en la canción de Mecano. No y no. Si el evento es privado, no pintamos nada allí. A ninguna pareja les gustaría que en su boda apareciera de repente un grupo de personas ajenas al enlace, vestidas de calle y “cortando” el rollo a sus invitados. Por eso debemos ponernos en su lugar y no meternos en bodas ajenas. Además, lo más seguro es que esa boda en la que nos colamos no tenga nada que ver con la nuestra: ni por el tipo de invitados, ni por el tipo de repertorio, ni el montaje…
  • Comparar precios en base a servicios diferentes: influye el equipo, la duración, los extras… Un equipo de sonido con 2 altavoces sonará bien en un salón muy pequeño, pero en cuanto se abra una ventana, se escapará el sonido (literalmente). Un servicio de vídeo-dj debería llevar un suplemento (si no: sospecha)

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  • Las exhibiciones de 15 minutos. Y aquí tenemos culpa los djs, por dejarnos hacer estas cosas. Algunos restaurantes, pensando que así los clientes tendrán una visión más amplia de lo que contratan, fomentan un tipo de “pelea de gallos” entre djs, a ver quién lo hace mejor. Claro, la cuestión es, “¿en qué consiste es hacerlo mejor?” Este es un trabajo donde el éxito reside en hablar con el cliente, saber qué quiere y qué no y hacer que se lo pase bien. Sin conocer al cliente de nada, no estaremos ofreciendo una imagen real de nuestro trabajo. Y además, ¿quién cree que a un grupo de 100 personas les va a gustar la misma canción.

Lo complicado viene ahora. Ya sabemos lo que no se debe hacer pero, ¿cómo nos podemos orientar para elegir dj?

  1. Referencias – Si conocemos a alguien (fiable) que le haya visto trabajar en una sesión completa y nos pueda dar información, tendremos mucho ganado. No es tanto saber qué música pinchó, sino si la gente quedó contenta, si se adaptó a lo que le pedían, si el sonido era bueno…
  2. Ir a verlo (sin colarse) en un evento similar – el dj que lo ha hecho bien en las fiestas del pueblo de al lado es fácil que lo haga bien en el nuestro. Si el dj que vemos en una boda a la que vamos de invitado nos gusta por su forma de animar y de repartir estilos, es fácil que en nuestra boda haga lo mismo…
  3. Hablar con el dj. Parece de Perogrullo, pero es la mejor manera de saber si nos vamos a poder entender con él. Si parece no hacernos caso en la conversación, tampoco lo hará en la fiesta. Si por el contrario acaba nuestras frases y compartimos un rato agradable con él, será fácil entenderse el día que le necesitemos.

Feria de Novios 2016

Echando cuentas, resulta que la feria de este fin de semana era la 20ª ocasión que montábamos un stand (jornadas de puertas abiertas aparte). Eso significa, además de que nos hemos gastado un pastón, que tenemos ya cierta experiencia en el trato con los clientes.
Nunca sabes antes de empezar si va a ir bien o mal. Creemos que esta vez ha sido el primer caso. Y aunque el negocio ha cambiado mucho desde que empezamos y ahora cualquiera que se compra dos altavoces y se mete en foros fingiendo ser una novia te puede hacer la competencia, nosotros preferimos seguir el “método tradicional

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