Los djs somos gente normal

Lo admitimos. Somos gente común. Incluso alguno podrá calificarnos de “ordinarios”. No tenemos cochazos blancos, no vivimos rodeados de lujos, tronistas y aduladores. No nos levantamos a las 4 de la tarde ni vivimos de noche. Es más, algunos, incluso, tenemos hijos (y vivimos con ellos), vamos a la compra, echamos la gasolina al coche y hasta nos podrán ver en algún banco reclamando las comisiones. Ojo, que a algunos clientes les extraña eh? (ya hablaremos en otro momento de la insistencia en quedar los domingos para hablar de música, jeje)

Puede parecer que esto es restarnos importancia. Que nos estamos quitando ese aura de divinidad que se nos supone porque “Somos los que manejamos la fiesta”. Sí, Van Bueren, Guetta o Aoki son superestrellas. Pero no es lo que hacemos nosotros. Y quizá es bueno bajarnos a la tierra para que se nos deje de ver como bichos raros, aunque decir esto en el país de Paquirrín, Sofía Cristo, Fonsi Nieto o Jaime Alguersuari, todos ellos, ejem, djs, es complicado.

Pues no: en el fondo, somos normales. No tenemos el don de la inmortalidad ni el de la infabilidad. Cuanto más cerca estemos de quien nos contrata, mejor. De ahí que no entendamos esa moderna tendencia de anunciar los djs de las empresas con nombres rimbombantes que acaban siempre en “DJ”: Madmax DJ, Toloko DJ, Pepito Pérez DJ… Vamos a ver: cuando un cliente se acerque a hablar contigo, va a hablar con una persona, no con un producto, que diría Risto. Y no olvidemos que un 90% de nuestro éxito depende del trato con el cliente.

En Sonifon no vas a encontrar a ningún “Juan Fernández DJ”. Como mucho, a un Juan Fernández con el que hablar de música, del evento en cuestión o de la vida en general. Si no hay complicidad con el cliente, todo es mucho más complicado. Ser DJ es nuestra función, pero no nuestra vida. Porque, en el fondo, si un dj lo es 24h, nunca va a estar en contacto con el mundo real.

¿Cómo abrimos el baile? (II) – Un vals. Un vals???

Hoy tratamos uno de los dilemas más “típicos” a la hora de planificar el baile. ¿Cómo empezamos? Caso número 1: queremos un vals pero algo que no sea muy típico.

Los lectores habituales de esta web ya sabrán que no somos de imponer cosas ni de sugerir exhibiciones de baile ni todo lo que suponga un trabajo “extra” a los novios, sobre todo si no les apetece. Si sabemos bailar, bien y si no, también. El vals puede ser muy clásico pero también muy socorrido. Afortunadamente, aún no es obligatorio que los novios sorprendan sí o sí a los invitados, como pretenden imponer desde algunos blogs con tendencia al histrionismo. Se trata de abrir el baile. Si además podemos y queremos imitar a Ginger Rogers y Fred Astaire, estupendo. Si no, nadie se tiene que sentir mal por no ser un virtuoso en la pista de baile.

Un vals puede ser “El Danubio azul” o “El vals de las mariposas”. Pero también el tema central de la película “Amelie” o el “Noches de boda” de Sabina. Los hay para todos los gustos y de todas las épocas. Y tampoco nadie se tiene que sentir mal por elegir un vals. Hoy proponemos cinco temas no tan usados (algunos conocidos, otros, no) para empezar un baile sin tener que dar clases. Es la ventaja que tiene el vals…

Engelbert Humperdinck – The Last Waltz
El incombustible Humperdinck grabó hace décadas este tema sencillo, de melodía agradable y que, además, no es muy largo (siempre lo agradecerán los menos bailones)

Marlango – Pequeño vals
Uno de los grupos más elegantes del pop nacional dejó este vals hace unos años. Tiene un ritmo variable pero el estribillo es muy pegadizo

Leonard Cohen – Take this waltz
Basado en una poesía de García Lorca. Muy sencillo de bailar y con una melodía muy pegadiza. Mucho mejor el original que la versión posterior de Ana Belén.

Queen – The Millionaire Waltz
Los fans del gran Freddie Mercury seguro que disfrutan con esta canción del “A day at the races”. Eso sí: recomendamos tener cuidado cuando entra la guitarra de Brian May, que se hace muy difícil de bailar. Hay versiones en piano o, incluso, se puede hacer el primer baile solo hasta la guitarra

Juliette Greco – La valse brune
Y ya para terminar, algo en francés con la voz siempre sensual de Juliette Greco. Los valses con acordeón siempre tienen un toque añejo (que no rancio). A los mayores de la boda seguro que les hace empezar a bailar con una sonrisa.

Esta es solo una pequeña muestra. Recuerda: no queremos imponer nada, solo aconsejar. No queremos caer en el error de tratar de revivir una y otra vez nuestras bodas en las bodas de otros. Cada persona es un mundo y los gustos cambian de unos a otros. No te sientas mal por empezar con una canción “típica” o por no hacer una exhibición que quede en los anales de youtube. Simplemente, sé tu mismo

…Y en nuestra próxima entrega: canciones que no son un vals pero pueden pasar por ello