Etiquetar al dj

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Todos sabemos que hay fotógrafos “clásicos” y fotógrafos “modernos”. Que hay restaurantes que venden “cocina de autor” y otros que ofrecen “cocina tradicional”. Que hay destinos turísticos “de sol y playa” y turismo “de aventura”. Pero si nos ponemos a clasificar a los djs… ¿cómo los etiquetamos?

Es cierto: no es fácil. Lo más normal es que los dividamos entre los que son animados y los que no lo son y con eso nos sirva de separación. Que es una división que tiene algo de cierto, vale, pero no es suficiente. Porque, sí, es cierto, hay muchos tipos de djs, y saber cuál nos hace falta para nuestra fiesta es vital para que sea un éxito.

Ojo, que no vamos a inventar aquí una clasificación de djs que resulte artificial. Imaginaos: “técnico”, “vintage” o adjetivos más ampulosos como hemos visto en alguna web de colegas sin complejos: “coreógrafo” (en fin, que la presuntuosidad hace que el negocio se nos vaya de las manos… Julio Bocca o Ángel Corella sí son coreógrafos). A lo mejor nos hacen falta menos etiquetas y explicar mejor cómo puede ser nuestro trabajo.

Por ejemplo, ¿quieres que el dj sea flexible en cuanto a peticiones de los invitados? ¿o prefieres un repertorio fijo? ¿te importa que hable entre canción y canción para introducir el siguiente tema? ¿Te gustaría más que no hubiera cortes? ¿quieres que organice a los invitados para bailar todos juntos los “clásicos de fiesta” (Follow the leader, El chacachá del tren, Paquito el chocolatero…) ¿Eres de los que las tacharías todas? ¿preferirías que en la parte final de la fiesta sonara pop de los 80 o música electrónica actual?

Cada cliente es un mundo. Aún así, hay forma de acertar lo más posible con el tipo de música… y con el tipo de dj. Desgraciadamente, no hay un “dj total” que sea una cosa y la contraria a la vez. Nos ha pasado, alguna vez, que nos contrataban un dj porque tenían referencias de que era muy animado, pero después en el contrato nos imponían que el dj no hablara. Y también fiestas donde el dj eran 20 años mayor que el mayor de los presentes, con la consiguiente barrera de edad (que te traten de “usted” ya marca distancias. Y al contrario, con un dj que podía ser el hijo de cualquiera de los invitados (y como tal lo trataban). No siempre es posible, pero nos gusta que el cliente nos explique qué tipo de fiesta quiere preparar y conozca a los djs. Ése es un paso muy importante para hacer que todo salga como se espera y que la fiesta sea inolvidable.

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