CEREMONIAS (I): CINCO ERRORES IMPERDONABLES A LA HORA DE MONTAR EL EQUIPO

Abrimos aquí una serie de artículos sobre el montaje del equipo de sonido para la ceremonia. Y es que aunque un equipo de sonido no debería tener más que un papel muy secundario (lo importante son los novios y, después, los invitados y el oficiante o el maestro de ceremonias), no tener cierto cuidado a la hora de disponer los medios técnicos puede deslucir muchísimo la celebración.

1) Los novios no tienen micro. El maestro de ceremonias tiene generalmente su micro y su atril; los invitados que intervienen en la ceremonia utilizan ese micro cuando dirigen unas palabras a los presentes. ¿Y los novios? O bien no tienen micro y no se les oye hablar ni cuando pronuncian los votos ni cuando intercambian los anillos, o bien el oficiante coge su micro y se lo pone en plan “reportero total”. Vamos, que los novios podrían estar dándose el “sí, quiero” o dando su opinión sobre la prima de riesgo, porque la pose queda de todo, menos natural.

micromaestro

2) Se tiran metros de cable como si no costara. Y tal parece que lo que pretendemos es poner trampas a los novios, al oficiante o a los pajes. Hay que tener un mínimo de cuidado. Sabemos que es un engorro desenrollar para luego volver a enrollar pero… es mayor engorro pedir disculpas porque la novia ha acabado por los suelos

liocables

3) Desplegar potencia como para una verbena. Los altavoces autoamplificados de 15 pulgadas permitieron que mucha gente sin conocimiento alguno sobre sonido se metiera a dj y, ya puestos, a sonorizar ceremonias o algo parecido. Son cómodos, manejables pero… no valen para todo. Tienen mucha pegada para los graves pero la voz… sale grave si no sabes ecualizar bien. Es mejor utilizar altavoces más pequeños o repartirlos por todo el recinto. Aunque para eso hay que a) disponer de varios altavoces b) renunciar a la potencia en beneficio de la claridad c) tener una mesa de mezclas y no una controladora USB

4) Esconderse tanto… que no se ve la entrada o salida de los novios. Está claro que hay que ser discreto, pero sin excederse. No tener referencia visual de los novios implica que no acertaremos con el momento justo de las canciones. A veces nos dejan muy poco espacio, es cierto, pero también tendremos que saber negociar para buscar una ubicación que nos permita controlar todo lo que pasa
5) Prepararse el guión. Parece mentira que lleguemos a la ceremonia sin comprobar previamente las canciones. No vale improvisar. No vale pensar que tenemos una versión mejor. Porque luego pasan cosas…

Hasta aquí llegó la primera parte. En la próxima entrega seguiremos enumerando horrores y errores de las ceremonias. No son tantos pero… en una ceremonia, un error ya es demasiado.

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