Ya estamos en Torazo!

La Hostería de Torazo comenzó una nueva etapa a finales de marzo, tras un tiempo cerrada, de la mano del Grupo Nature, que ha apostado muy fuerte por hacer de este sitio un lugar imprescindible en Asturias. Al sitio no le falta de nada: un entorno incomparable, unas instalaciones magníficas y la ilusión de un nuevo equipo que le está poniendo muchísimas ganas.

Dentro de esa apuesta, el departamento de eventos ha confiado en nosotros para que seamos la empresa que se encargue de la animación de bodas, banquetes, comuniones y demás eventos. Como siempre, nuestra intención es mantener un contacto y una atención permanentes con nuestros clientes, dejando que aporten sus ideas y ayudandoles en todo lo que necesiten para preparar su fiesta. No importa que Torazo esté a 50 kilómetros de Gijón: haremos todo lo posible para atender a quienes requieran nuestros servicios, con el mismo procedimiento que hemos llevado a cabo en otros salones de Gijón, Oviedo o Avilés: entrevista previa, contacto vía email o teléfono y reuniones cuantas veces hagan falta hasta el día del evento.

Esperamos estar a la altura de lo que el Grupo Nature necesita. Aquí os dejamos una pequeña muestra de la sesión de pruebas en la Hostería de Torazo. No nos acompañó el sol, pero al sitio no le hace falta para lucir impresionante. Más adelante, iremos añadiendo nuevas fotos de eventos o también de ceremonias civiles, que vienen con muchas sorpresas aunque eso, será otra historia que contaremos a su debido tiempo.

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Aclarando conceptos (1) – el equipo del dj

 

 

2015-04-11 13.49.37 Hubo un tiempo en el que todo lo que concernía a la música era muy sencillo: buscabas un dj (o en su caso, una orquesta), les explicabas “a grosso modo” como querías que fuera el servicio y, el día del evento, se presentaban con los bártulos, exclusivamente de sonido, que la iluminación ha sido un añadido posterior, y a tocar.

Evidentemente, el modelo era mejorable, aunque tenemos la impresión de que la cosa se ha ido un poco de las manos. Un buen montaje, además de un buen equipo de sonido (y por “buen equipo” entendemos uno que suene bien, no uno que suene muy alto), debería incluir un equipo de iluminación funcional y la posibilidad de acoplarle unos “extras”: equipo de TV o proyector, máquina de humo, etc… También hay que detallar más con los clientes qué estilos musicales les gustan más y qué tipo de público vamos a tener. Con eso, y un buen dj, tenemos la fiesta servida.

Sin embargo, hay una tendencia preocupante a dar como “imprescindible” lo que en realidad es opcional. La persona que nos lo enseñó todo en montajes de sonido nos explicó, hace casi 10 años, que el dj no debería quedar oculto detrás de una montaña de aparatos. Pues nada: montamos un búnker y que el dj no se distinga. La persona que nos enseñó cómo y cuándo se debe “mover” a los invitados nos explicó que nunca se debería perder de vista el equipo de sonido. Pues nada: tenemos dj-fotógrafo, dj-que-graba-en-vídeo, dj-coctelero… Que no pasaría nada si todos esos servicios se hicieran a su debido tiempo y con la debida preparación. Pues no: el paquete básico lo incluye todo.

Al igual que el menú elegido no incluye todos los platos de la carta, los servicios deberían ser más adaptados a lo que quieren los clientes. Solo así das la impresión de que el servicio es verdaderamente personalizado. Llevar un equipo de 5.000 vatios de sonido a una jubilación con 25 invitados demuestra que, efectivamente, tienes un equipo de sonido muy grande, pero que no sabes que te van a sobrar 4500 vatios. Poner el equipo de iluminación del Supermartxé de Ibiza a una boda de mediodía en un salón totalmente acristalado indica que sí, tienes mucho equipo de iluminación, pero no te va a servir de nada y todo va a quedar en un alarde innecesario.

En Sonifon decidimos hace tiempo no entrar en la guerra de ver quién lleva el equipo más grande. No vendemos tamaño, vendemos servicio. Queremos que nuestros clientes se sientan a gusto, que los altavoces den una buena calidad de sonido pero no echen a nadie del salón. Que la iluminación cumpla su objetivo, que no es otro que darle color a la fiesta. Que si alguien quiera un añadido, lo tenga disponible y si no, se lo buscamos. Pero que sea por su decisión, que no le suponga un quebradero de cabeza pensar qué hace con ese extra que no tenía pensado meter. Y sobre todo, ya desde el principio, decidimos que la fiesta es de los clientes, no nuestra. Tenemos que adaptarnos a lo que nos piden y asesorarles cuando lo pregunten. Porque tampoco podemos mentir a nuestros clientes. Si nos piden un dj que anime mucho y que además saque fotos del baile, nuestra obligación es avisarles de que las dos cosas son, en principio, incompatibles. Una vez que el cliente entiende lo que pide, eso sí, somos los primeros en hacer que se lleve a cabo.

Hubo un tiempo en que los djs no animaban nada. Pero no porque fueran unos sosos, es que el mercado no lo pedía. Se entendía perfectamente que llegaras con tu maletín de CD´s y no dijeras ni “buenas tardes”. Con el tiempo, empezaron a llegar los animadores, profesionales que, además de poner música, hacían coreografías con los invitados, y los dj´s que no animaban nada quedaron obsoletos. Además la tecnología, sobre todo, la informática, permitió un poco más de libertad a la hora de poner música, evitando tiempos muertos entre canción y canción. Animar, en mayor o menor medida, se hizo indispensable.

Ahora estamos iniciando la época del “dj-multimedia”. Esto es: un dj que ponga vídeos o saque fotos o grabe vídeos durante la fiesta. Que no es mejor ni peor que el animador si los clientes deciden que éso es lo que quieren. El problema viene que, al igual que en el caso que abría esta entrada, es incompatible con el otro modelo de dj, y hay que dejárselo claro a los clientes.

Como veis, los tiempos cambian, los servicios se adaptan a lo que demandan los clientes, pero hay cuestiones que no son compatibles. Los fotógrafos pueden ser clásicos o modernos, pero las dos cosas a la vez dan como resultado un album de boda sin criterio. El restaurante puede apostar por cantidad o calidad con los menús, pero aunar las dos cosas es muy complicado y tiene pocas posibilidades de éxito. El vestido de novia no puede llevar todos los tejidos ni todos los adornos… pues con el dj es algo parecido. Hay cosas imprescindibles y cosas superfluas. Hay tareas que interfieren la labor habitual y otros que no. Y hay parte del equipo que tiene que estar sí o sí y otras que solo despistan invitados. Y aunque algunos digan que animan mucho, ponen vídeos y toman fotos, todo a la vez, debemos acordarnos que alguien muy sabio dijo hace tiempo que no se puede estar la vez en la misa y repicando.

Montajes 2015 en el NH Collection Palacio de Avilés (previa)

 

Durante dos días enteros nos sumamos al equipo del NH Collection Palacio de Avilés para “diseñar” el Salón Principado de cara a las bodas 2015. Y allí estuvimos, codo con codo, gracias a la deferencia del hotel de contar con nosotros, buscando mejoras para el baile y la barra libre. El resultado, por lo que a nosotros respecta es éste: más luces,  sincronizadas y coordinadas con la nueva iluminación del salón, y más espacio para el dj, respetando el hueco de la pantalla gigante. Las parejas que decidan quedarse con nuestros servicios tendrán todo esto… sin que suba la tarifa, lógicamente.

Queda lo mejor, que es ver el salón entero. Aunque para eso, tendremos que esperar unos días a que se publiquen. Os aseguramos que el resultado es absolutamente ES-PEC-TA-CU-LAR
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Mitos y leyendas sobre “el dj de la casa”

Montaje Sonifon Nochevieja ABBA Gijon 2014¿Llevar un dj propio o quedarse con el que nos ofrece el restaurante? Es uno de los dilemas más repetidos a la hora de organizar cualquier evento. Porque se supone que el dj elegido por nosotros se amoldará más a nuestras preferencias y que el dj “de la casa”  estará allí en todos los momentos que le reclamemos tanto nosotros como el restaurante. O quizás no y sea justo al revés…

¿Cuál es el motivo que tiene un restaurante (u hotel) para ofrecerte un dj? Hay varios muy evidentes: confianza, precio, calidad del servicio… Después, hay otros menos lógicos, como el miedo: “mi dj es el mejor del mundo” y “ojo con lo que traéis que han dejado a muchos novios colgados y sin música”. En todo caso, es importante que el restaurante sepa “vender” bien a su dj (que no “imponer”). La decisión en último caso es de los clientes. Partiendo de esa base, cual herramienta “legal” es buena: ofrecer descuentos y promociones, hablar bien de él sin hablar mal de los demás, opinar en base a la experiencia. Pero tampoco pasándonos por el lado contrario y dejar al dj propio como un “probetón”. Un conocido llagar de Gijón nos presentaba como unos djs “baratos y puntuales”. Sin más. Claro, con esa carta de presentación, no era extraño que, de 30 bodas al año, no nos correspondieran más que 5 o 6. Y lo raro era que nos tocara alguna… Por eso es importante que la relación entre el hotel/restaurante, el dj y sus clientes sea lo más normal posible. Sin mitos ni leyendas infundadas como por ejemplo…

  • 1) El Dj de la casa no pone la música que yo quiero – … pues no hay ninguna base para esta afirmación. Si es un dj profesional, hará su trabajo sabiendo que las sugerencias de los clientes son fundamentales. No es su fiesta: es la de las personas que lo contratan. Él “sólo” tiene que hacer que salga lo mejor posible.
  • 2) Al Dj de la casa no lo puedo conocer antes de la boda – el hecho de que entre los novios y el dj haya un intermediario (el restaurante/hotel) no supone que no se puedan tratar con él todos los temas relacionados con la música. Más bien al contrario: hay dos partes implicadas en que todo sea un éxito. Mucho más complicado es contactar con un dj que no tiene local físico y cuyo único dato de contacto es un teléfono móvil en una página web. Os confesaremos un secreto: muchas veces echamos de menos que los novios nos consulten sus dudas y nos tengan en cuenta para tomar su decisión.
  • 3) El Dj de la casa no anima – pues igual que en el apartado de la música… No hay motivos para afirmarlo. Se trata de hablar con él y contarle qué es lo que queremos de su trabajo.
  • 4) El Dj de la casa tiene limitado el horario – no exactamente. Pasa igual que con el equipo de sonido: el dj propio sabe hasta qué hora se puede estar y cuánto suele durar el servicio. Es lógico porque está familiarizado con el personal del restaurante. Nos hemos encontrado muchas veces con novios que contrataban a otro dj porque pensaban que, con una tarifa plana, iban a hacer un montón de horas… y no han pasado de 5 el día de la boda.
  • 5) El Dj de la casa es el más profesional. Ten cuidado con quien traes que igual no vienen – también hay mitos en sentido contrario. No se debe meter miedo a los clientes. Cada uno tiene que “vender” lo suyo, pero marcando lo positivo de lo propio y no lo negativo de lo ajeno. Porque si no puedes resaltar ninguna virtud de tu dj, das a entender que no la tiene.
  • 6) El Dj de la casa paga comisión y por eso lo recomiendan. No será sólo por eso, que no es muy ético pero no es ilegal (a nosotros no nos gusta ese método, particularmente). En todo caso, no hay comisión que compense un mal servicio.
  • 7) El Dj de la casa tiene poco equipo – Uno de los mayores problemas que se plantea al ir a visitar un restaurante es comparar el equipo que tiene su dj instalado para un evento y la foto del montaje supergaláctico que te ha enseñado otro dj. Normalmente, el dj de la casa sale perdiendo en la comparación pero… el dj de la casa es quien conoce mejor qué puede encajar mejor, qué potencia se necesita, si la máquina de humo hace saltar las alarmas de los detectores…

Como veis, hay muchas leyendas y casi todas, infundadas. El dj de la casa es una figura necesaria y merece, al menos, una visita. Y lo decimos nosotros que a veces somos “el otro dj”, pero no nos gusta que nos vendan como lo que no somos ni que nos cierren las puertas sin más. Lo mejor es ver, escuchar y después, decidir. Por ese orden

La iluminación del dj

IMG_20140511_002043Cuando comenzamos en este negocio, hace casi diez años, los dj´s no llevábamos el equipo de luces “de serie”. Esto, que hoy sería impensable, hace años era lo normal, y es que como decimos muchas veces, los eventos en general, y las bodas en particular, han cambiado mucho.

También ha cambiado la tecnología, sobre todo, a partir de la invención de los focos LED. Más comodidad, más fáciles de programar, menos calor y menos potencia necesaria para obtener la misma luminosidad. Y es que en los tiempos de los halógenos, llevar 4 focos a una boda suponía más de 3000 vatios de potencia solo para la luz. Vamos, que si la instalación eléctrica no era mínimamente nueva, los automáticos saltaban en cuanto se conectaban dos cosas juntas. O las bombillas de las cabezas móviles, que antes duraban 2 encendidos y ahora funcionan durante temporadas enteras sin resentirse.

Todo esto da pie a que la tarea de iluminar el puesto del dj o la pista de baile sea hoy más sencillo (y también barato). En Sonifón decidimos hace tiempo no cobrar un suplemento por llevar un tipo de luces o varios. Preferimos aconsejar a nuestros clientes cuál le puede ir mejor en función del tipo de local, horario del evento y luz exterior, tipo de público… pero luego el cliente es libre de decidir. ¿Qué recomendamos? Pues que, sea lo que sea lo que quieran nuestros clientes, que se note la luz pero que no sea excesiva, que haya efectos pero que no sean estridentes, que haya ambiente de fiesta pero no de “after hours”… Espero que nos estemos explicando bien. Si no, en nuestro email info@sonifon.com aclararemos encantados todas las dudas que puedan surgir