La boda de O y R

El tiempo en Asturias es una lotería y afortunadamente en esta ocasión nos tocó. Después de toda una semana gris y lluviosa, los cielos se abrieron y lució el sol para unirse a la boda de O y R en uno de nuestros lugares habituales, el Llagar de Castiello (Gijón)
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Es difícil dar consejos a una pareja que lleva casi una década juntos, así que el guión consistió, sobre todo, en recordarles qué es lo que les ha unido. Tres emotivas lecturas, unos votos escritos de puño y letra por los novios y la música de James Horner y Basil Poledouris contribuyeron a hacer más especial la celebración.

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Ceremonias en exteriores

Internet ha propiciado que las costumbres de las bodas dejen de ser “locales” para convertirse en “globales”. Esto es: las tradiciones traspasan fronteras y lo que antes era común solo en Bali o en EE.UU. pero nos llegaba contado a modo de leyenda ahora puede ser típico en España o Italia y, además, tendremos disponibles todos los vídeos y fotos que queramos para ver si esa tradición nos gusta o no.

Hay costumbres que no acabarán nunca de extenderse a otros países, pero otras se asientan rápido. Y así, lo que veíamos raro hace unos años, como casarse en el propio lugar de la celebración del banquete, hoy es bastante común. Muchos salones de bodas ofrecen ya espacios acondicionados especialmente para hacer la ceremonia nupcial, así que no nos ha quedado otra que adaptarnos, buscando la forma de poner el sonido y la voz pero, como siempre, permaneciendo en un discreto segundo plano.DSCF7958 IMG_20130907_174625 PIC_0002Nuestro trabajo es muy simple pero muy complicado a la vez: las canciones elegidas por los novios tienen que sonar en el momento justo y, sobre todo, las voces de la persona que oficie la ceremonia y de los contrayentes se tienen que entender. Sin estridencias y sin acoples. Y sobre todo, haciéndolo con delicadeza, cuidando los detalles y sin fallar en los momentos decisivos.

Solo así se consigue que sea un éxito. Hay que tener claro que no estamos en un evento “publicitario” (ojo con los rótulos) y que, si la decoración está cuidada hasta el último detalle, no podemos controlar el sonido sentados en una silla, al lado del maestro de ceremonias o en medio de una maraña de cables. Hay cosas que serán imposibles de ocultar (el atril o el cable del micrófono) pero será difícil de entender una foto en la que aparezca al fondo o en medio del cuadro una persona con una mesa de mezclas. Y es que, hay que tenerlo muy claro: aquí no somos los protagonistas de la ceremonia.

En Sonifón hemos puesto el sonido a muchas ceremonias. Algunas, en nuestros restaurantes habituales. Otras, en sitios a los que vamos como invitados. En todas, siempre, es vital coordinarse con el restaurante, con la persona que oficie la ceremonia y, si es posible, con quien haga el montaje del mobiliario y la decoración. Y todo, siempre, con delicadeza y cuidando los detalles. Si no, por muy buenos que seamos, estaremos condenados a que salga mal. Pero si lo hacemos bien, convertiremos el jardín de un restaurante en un bonito recuerdo: en el inicio de una gran historia.IMG_20140621_170909