Ambientar un cóctel: el arte de hacerse invisible

IMG_20140419_142520[1]El cóctel de bienvenida ha ganado importancia en las bodas con el paso de los años. Lo que antes era un trámite mientras los novios se iban a hacer el reportaje de fotos, ahora en realidad es un acto más de la boda. Eso se traduce, entre otras cosas, en una mayor duración y en que se busque un entorno más apropiado. Lo que antes se liquidaba con dos mesas y tres bandejas, ahora exige preparación… y también un fondo musical.

Hay otras opciones muy respetables (gaiteros, cuartetos de cuerda, grupos de jazz, pianistas…) La que ofrecemos nosotros nunca será como la música en directo, pero tiene la ventaja de que la duración del cóctel no es un problema. Sobre todo, lo que se necesita es el fondo musical apropiado, en el estilo que quieran nuestros clientes (ya nos encargamos nosotros de prepararlo) y estar pero no estar. O más concretamente: la mejor ambientación musical es la que no se ve. Montar un tenderete con un equipo grande y un dj detrás es tremendamente violento para los invitados. Es mejor estar en un segundo plano, o directamente escondidos, y que todos los participantes en el evento puedan hablar o tomar algo sin que nada ajeno a su fiesta les interfiera. Como en esta foto tomada en el Castillo de San Cucao durante una de nuestras bodas.

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