Repetir canciones ¿sí o no?

Vamos hoy con una duda que este año, con la irrupción de “Despacito”, nos asalta más que nunca. ¿Cuántas veces se puede repetir una canción en una fiesta?

Los más puristas dirán que ninguna. Que en una sesión de dj no se repiten canciones. Y no les falta razón. Cuando empezamos en este negocio, la parte de los bises era como en los conciertos en directo. Podías hacerlo solo en casos muy justificados. Pero eso era antes. El público ha cambiado, ya casi no se sacan discos y el número de canciones que se editan ha bajado muchísimo, y tampoco hay una división por edades tan clara. Ya no saltamos  de “pachangadas” a “moderneces”, como nos dijeron una vez en una boda. Dicho esto, ¿está bien repetir canciones? ¿Cuántas veces?

La duda está ahí porque la hemos vivido. En más de una ocasión, el cliente nos ha pedido tres y cuatro veces el mismo tema: para él, para su hermano, para dedicárselo a fulanito… Ya sabéis que dicen que el cliente siempre tiene razón. ¿En este caso también?

Tenemos claro que nuestros eventos son personalizados. Rara vez pinchamos música como se hace en un pub, donde el público se renueva cada hora u hora y media y puedes echar mano de los temas más populares sin miedo a que te acusen de repetirte. Lo nuestro suelen ser fiestas en las que compartes espacio con el mismo público durante muchas horas. Habiendo tantas canciones en la base de datos, ¿está bien poner 3 ó 4 veces el mismo tema? Nosotros creemos que no, pero si la duda no estuviera ahí, no la plantearíamos…

Media Maratón de Gijón 2017

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Un año más (y ya van 5) nos encargamos de la animación musical en la Media Maratón de Gijón. Quizás es el evento más especial del año en cuanto a número de público, el esfuerzo que conlleva y el agradecimiento que percibimos en los participantes. Por eso, este año hemos querido agradecer nosotros también, a nuestra manera, a todos los que hacen posible esta carrera. En nuestras galerías de fotos es probable que aparezcas si tomaste la salida… Aquí te ponemos los enlaces. Nos vemos en la siguiente prueba 😉

Galería 1

Galería 2

Galería 3

Galería 4

Y recuerda que toda nuestra información la actualizamos en www.facebook.com/sonifoneventos

Los djs somos gente normal

Lo admitimos. Somos gente común. Incluso alguno podrá calificarnos de “ordinarios”. No tenemos cochazos blancos, no vivimos rodeados de lujos, tronistas y aduladores. No nos levantamos a las 4 de la tarde ni vivimos de noche. Es más, algunos, incluso, tenemos hijos (y vivimos con ellos), vamos a la compra, echamos la gasolina al coche y hasta nos podrán ver en algún banco reclamando las comisiones. Ojo, que a algunos clientes les extraña eh? (ya hablaremos en otro momento de la insistencia en quedar los domingos para hablar de música, jeje)

Puede parecer que esto es restarnos importancia. Que nos estamos quitando ese aura de divinidad que se nos supone porque “Somos los que manejamos la fiesta”. Sí, Van Bueren, Guetta o Aoki son superestrellas. Pero no es lo que hacemos nosotros. Y quizá es bueno bajarnos a la tierra para que se nos deje de ver como bichos raros, aunque decir esto en el país de Paquirrín, Sofía Cristo, Fonsi Nieto o Jaime Alguersuari, todos ellos, ejem, djs, es complicado.

Pues no: en el fondo, somos normales. No tenemos el don de la inmortalidad ni el de la infabilidad. Cuanto más cerca estemos de quien nos contrata, mejor. De ahí que no entendamos esa moderna tendencia de anunciar los djs de las empresas con nombres rimbombantes que acaban siempre en “DJ”: Madmax DJ, Toloko DJ, Pepito Pérez DJ… Vamos a ver: cuando un cliente se acerque a hablar contigo, va a hablar con una persona, no con un producto, que diría Risto. Y no olvidemos que un 90% de nuestro éxito depende del trato con el cliente.

En Sonifon no vas a encontrar a ningún “Juan Fernández DJ”. Como mucho, a un Juan Fernández con el que hablar de música, del evento en cuestión o de la vida en general. Si no hay complicidad con el cliente, todo es mucho más complicado. Ser DJ es nuestra función, pero no nuestra vida. Porque, en el fondo, si un dj lo es 24h, nunca va a estar en contacto con el mundo real.

Fotomatones A y Fotomatones B

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Diferencias de hasta 300 euros en un (aparentemente) mismo tipo de servicio. ¿Estafadores? ¿Tiraprecios? No, en realidad todo es explicable y, como casi siempre, hay que buscar un punto medio para tratar de entender por qué hay esas diferencias. Lo único que hay tener claro es que NO estamos contratando lo mismo cuando pagamos 200 euros por un fotomatón que cuando pagamos 450€.

No es lo mismo cuando en un servicio no incluyen fondo para las fotos que cuando te incluyen el photocall. Y cuando además el photocall está personalizado, con más motivo. No es lo mismo cuando no hay complementos que cuando te incluyen atrezzo. No solo por cantidad, sino por calidad: un antifaz de papel cuesta menos de 0.10 euros. Un sombrero de goma se puede ir hasta los 4.50 euros. No es lo mismo cuando solo se pueden sacar dos copias de cada posado que cuando las tiras de fotos son ilimitadas. No es lo mismo cuando no hay libro de firmas que cuando sí hay libro (y además, dependerá del modelo). No es lo mismo cuando las fotos no se pueden descargar que cuando se bajan de facebook a resolución baja que cuando las fotos están disponibles en una página web a formato real. Y todo esto que hemos desglosado no incluye las diferencias técnicas (cámara, papel, pantalla…) que saltan a la vista.

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Por eso hay tanta variación de precios. No es que un fotomatón sea más caro que otro. Es que seguramente son dos cosas distintas. Nosotros optamos desde el principio por “vender” un fotomatón en que se incluye todo y donde no hay límite de fotos, y por eso puede haber opciones que salgan, aparentemente, más económicas. En ese caso, no podemos hacer más que respetar lo que ofrece la competencia si los interesados están de acuerdo en esas condiciones. Lo único que nos da pena es que luego se tengan que gastar un dinero importante en complementos (atrezzo, libro de firmas, impresión de copias) que con nosotros ya vienen cubiertos. Esperamos que con este post haya quedado todo aclarado. Para más info y detalles: www.fotomatonlaventanaindiscreta.com

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Potencia con control

No hace mucho, durante el montaje de un equipo en un restaurante, el dueño nos agradeció que nuestro equipo tuviera cajón de graves y nos hizo llegar una queja que nos pareció peculiar: “acusaba” a los djs de olvidarnos de los subgraves y limitarlo todo a dos columnas autoamplificadas. Y decía que, además de oirse mal, los oídos pitaba a la media hora de sesión. Lo peor de todo es que no le falta razón.

Por comodidad, vagancia, desconocimiento o por las tres cosas a la vez, se abusa de los altavoces autoampliificados. Son prácticos, no requieren conocimientos técnicos para el montaje, cabe todo el equipo en un coche y, si eres muy cutre, incluso puedes hacer ceremonia y baile con el mismo equipo. Para un evento de hasta 70 personas no haría falta más. Pero, claro, el resultado si hace falta mucha potencia no es el mismo, ni de lejos.

Aprovechando los montajes para Nochevieja, subimos a nuestra cuenta de Instagram un vídeo probando nuestro último subgrave. El sonido es más redondo, se puede oir perfectamente en la otra punta del salón sin machacar los tímpanos… pero la prueba más concluyente del vídeo es que nos fijemos en la luces. Los efectos de iluminación se activan con la vibración: al llegar al estribillo, se disparan. Esto, abusando de los agudos, no pasaría. Por eso es recomendable siempre llevar un cajón de graves. Pero, claro: es pesado, ocupa espacio en la furgoneta (porque no, no cabe en un coche), hay que ecualizar el sonido y, en suma, hay que demostrar que se tiene un poco de logística. Algo que, desgraciadamente, cada vez se da menos en esta profesión…